LA FE ERRANTE
Tres frentes enemigos tuvo que enfrentar el gobierno de la provincia de Buenos Aires en el transcurso de 1839, y sobre todo, hacia finales del mismo.
Juan Lavalle fue durante sus últimos años, un mero instrumento de Francia, en cuanto a ser solventado financiera y militarmente, en cualquier acción que desestabilizara al gobierno presidido por Rosas.
Francia, que en 1838, había decidido bloquear el puerto de Bs As, debido a exigencias impertinentes de un agregado de negocios francés, se había declarado enemiga de Rosas, fomentando por todos los medios posibles, su caída.
El tercer frente que tuvo que combatir el Restaurador, fue por caso, el de un grupo de jefes militares y estancieros del sur bonaerense. Una revuelta iniciada a principios de noviembre de 1839, propiciaba la caída del gobernador de Bs As, apoyada por las conversaciones que Rico y Cramer tuvieron con el jefe militar unitario, y con el apoyo de Francia, convencida que varios frentes aniquilarían, cualquier resistencia del dictador.
-¿Por qué un grupo de estancieros se rebeló contra Rosas, siendo éste poseedor de una influencia y respeto sin igual en los terrenos rurales del sur de la provincia?-
- Naturalmente por el bloqueo al puerto de Buenos Aires, la actividad rural se vio particularmente afectada. Los cueros de exportación, se pudrian en las barracas, y esto produjo un gran descontento en los hacendados de Dolores y Monsalvo.
Pero, en realidad, una razón poco mencionada por la historiografía liberal, tenía por caso estar relacionada, al fin de las enfiteusis, que el gobierno de Rosas había modificado en su ley en 1836 (cuando vencía el contrato enfituitario creado por Rivadavia )
"Pedro Castelli, Marcelino Martínez Castro, Matías, Ezequiel y Francisco Ramos Mejía (hijo), Benito Miguens, Francisco Bernabé Madero, José Ferrari, Apolinario Barragán y Leonardo Domingo de la Gándara fueron los iniciadores del Levantamiento.
La heterogeneidad de estos sujetos, tanto en sus trayectorias políticas como en sus prácticas socio-económicas, es un reflejo de la diversidad que imperaba en la campaña hacia fines de los años treinta del siglo XIX. Y es también una muestra de las divergencias al interior del federalismo y de las formas locales del poder rosista". (Gelman. 2009. 123)
Las familias Ramos Mejía y Miguens, junto con Campos, Sáenz Valiente, Álzaga, Ezeiza y Díaz Vélez evocan el pasado de las élites rioplatenses más destacadas. De todas ellas hubo algún miembro, o varios, que tomaron parte en el Levantamiento. Este hecho era percibido por los actores implicados, ya que Castelli en su proclama señala:
“…valientes paisanos ¡libertad o morir con honor! Que el tirano a quien vosotros elevasteis a la cumbre del poder ¡muera! y que su sangre lave las ofensas que se os ha hecho. ¿No os conmueve, ver entrelazados en nuestras filas a los hombres de más fortuna y saber? ¿No dejan como vosotros sus familias y sus comodidades y marchan a la guerra a participar de sus males? Imitad este ejemplo y ocuparéis en la historia un lugar eminente, y en el afecto de nuestros compatriotas su reconocimiento sin límites…” (Carranza, 1919: 187-188).
La visión de la Historia social es mucho más ecuánime -que la oficial- en cuanto al estudio profundo de las relaciones de poder en la esfera rural y en las verdaderas causas del levantamiento de algunos terratenientes, en la zona del Tuyú.
-Jueces, alcaldes y tenientes: las redes locales al servicio de los Libres:
- La capacidad de movilización de los sublevados radicó en la notoriedad que muchos de ellos tenían en las zonas en que se avecindaban. Notoriedad que en muchos casos estaba dada por su participación en los Juzgados de Paz, es decir, en la propia red institucional de gobierno. Entre estos personajes podemos mencionar a José Otamendi, que era Juez de Paz de Monsalvo al momento del Levantamiento y había sido Teniente Alcalde del Cuartel n° 5 del mismo partido, en donde tenía una estancia. También participó de la sublevación su hermano Fernando, que era hacendado en la zona.
-Rico, Cramer ....Castelli'
Dos personajes de distinta procedencia; En primer lugar, se encuentra Manuel Leoncio Rico (1798-1841). Pertenecía a una familia de recursos modestos, por lo que se dedicó al trabajo rural en la zona norte de Buenos Aires. Se interesó por la carrera castrense y formó parte de la expedición al sur de los años 1833 y 1834. A partir de allí combinó las dos actividades, rural y militar. Era el segundo a cargo del Regimiento de Campaña n° 5, con sede en Dolores, en donde era vecino y ejercía tareas campestres. Carranza evoca una situación de descontento entre Rico y Rosas, y luego entre Rico y Narciso del Valle, que fue aprovechada por los Libres para ganar su adhesión.
Ambrosio Crámer nació en Francia en 1792, participó de las Guerras Napoleónicas y luego emigró al Río de la Plata, en donde se sumó a las Guerras de Independencia. En 1822 contrajo nupcias con María Francisca Capdevila, cuyo tío, Pedro de Alcántara Capdevila, era propietario de tierras en el sudeste. Al fallecer Pedro Capdevila en 1828 transfirió sus tierras en enfiteusis a Ladislao Martínez Castro (hermano de Marcelino) (Mazzanti et al., 1991: 37). Crámer era miembro accionista de la Sociedad Rural (Flores, 2010: 102). En el mismo año dirigió el reconocimiento del fuerte del Carmen del Río Negro[35] y en 1825 formó parte de la comisión que comandó Juan Manuel de Rosas al sud de la Provincia. De acuerdo con el diario de esta expedición De Angelis (1837: 154-213), recorrieron mayormente el sudeste. Crámer asistió con el fin de representar los derechos de la Sociedad del Volcán[36] y figura como militar reformado y agregado a la Comisión. De acuerdo con el diario, Crámer asistió “con su dependiente, un capataz, ocho peones, una carretilla toldada, 10 novillos y 60 caballos” (De Angelis, 1837: 172).
Era propietario de la estancia La Postrera, situada en la margen sur del Río Salado y correspondiente al Cuartel IV del partido de Dolores, en donde funcionaba una pulpería. También tenía otro establecimiento en la zona llamado Los Rengos (Mascioli, 2002: 119). En el censo realizado en 1836 figura como dueño de tres esclavos en Dolores (Pirali, 2013: 57). Fue agrimensor del Departamento Topográfico de Buenos Aires y como tal realizó más de ciento diez mensuras a terrenos de particulares entre 1826 y 1839, la mayoría de ellas, alrededor de cien, al sur del Río Salado. Algunas de las personas que solicitaron sus servicios fueron: Pedro Capdevila, Félix Álzaga, Pedro y Bernabé Sáenz Valiente, Leonardo Domingo de la Gándara, José de la Quintana, Eusebio, Felipe y José Miguens, Juan Ramón Ezeiza, la compañía Zimmerman & Cía (para la que supo trabajar Pedro Castelli) y Eustaquio Díaz Vélez. Todas ellas, salvo dos mensuras realizadas para Pedro Capdevila en Avellaneda y en Berazategui fueron realizadas en el sud de la provincia, en los partidos de Dolores, Monsalvo, Chascomús y en la zona del Fuerte Independencia.[37] Además de realizar mensuras, Crámer diseño el trazado del pueblo de Tandil (D’Agostino, 2012: 93).
En 1823 Pedro Castelli había dejado la carrera de las armas. Fue granadero de San Martín, tuvo su bautismo de fuego a los 16 años en el combate de San Lorenzo, estuvo en el Sitio de Montevideo, peleó contra Artigas y en la sublevación de Fontezuelas, que provocó la caída del director Carlos María de Alvear. Segundo hijo de los seis del vocal de la Primera Junta, Juan José Castelli, primero administró la estancia La Esperanza, ubicada en el Divisadero de los Montes Grandes y cuando tuvo un capital considerable, y con la ayuda de su amigo Manuel Campos compró tierras en Cerro Paulino, cerca de las sierras del Volcán, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Era un próspero ganadero y un enfiteuta.
-el "cardo" y Prudencio-
Hermanos de Juan Manuel de Rosas, tuvieron distintos protagonismos en el caso; Prudencio fue el comandante militar de la operación que desbaratría el levantamiento.
En cambio Gervasio, fue señalado por Vicente "carancho" González -entre otros- como parte activa en el levantamiento, proporcionando información.
Esto deriva en una anécdota, donde se supone que Rosas es llamado por su madre, doña Agustina López de Osornio, a rendir cuentas en función de una posible represalia hacia Gervasio.
-Las enfiteusis-
En los años de crisis, hubo dos conjuntos de medidas fiscales que apuntaban a equilibrar la balanza del gasto público que tuvieron un impacto en el ámbito rural bonaerense. Por un lado, se modificó el sistema de enfiteusis[8] mediante la puesta a la venta de más de 4 millones de hectáreas que estaban bajo ese régimen. A su vez, en 1836 se duplicó el canon fijado y se decretó que se venderían las tierras de los titulares que registraran deudas en el pago. Entre 1836 y 1843 fueron escrituradas 3.411.042 hectáreas de tierras públicas, lo que representaba el 50% de las tierras en enfiteusis. El mayor número de operaciones se produjo a partir de 1838. Desde ese año y hasta 1843 se vendieron algo más de 2.363.500 hectáreas, beneficiándose en su mayoría los propios enfiteutas (93%) aunque también compraron tierras los arrendatarios (D’Agostino, 2012:106).[9] Por otro lado, a comienzos de 1839 también se varió la Contribución Directa[10] al sumar las tierras en enfiteusis al cálculo del impuesto y se puso en manos de las autoridades locales la tarea de calcular los bienes a gravar. Esto hizo que aumentaran significativamente la cantidad de capitalistas censados y la recaudación.[11] En parte porque los responsables de contabilizar percibían el 1% de lo recaudado (Gelman & Santilli, 2004: 241).
Conclusiones:
De los tres frentes abiertos para destituir a Rosas, los tres fracasaron. El comandante Rico alcanzó a huir y subirse a un barco que lo cruzó a la otra orilla. Pero Crámer y otros jefes murieron en el combate. Hicieron unos 400 prisioneros entre peones y gauchos que Rosas liberó, diciéndoles que prefería creer que habían sido engañados y obligados a tomar las armas. Rosas premió a los que habían demostrado fidelidad regalándoles tierras que hasta el día anterior pertenecían a los complotados.
Pedro Castelli fue muerto luego de que lo descubrieran el día 15 escondido en una estancia, y el soldado Juan Durán le cortó la cabeza. El 17 la clavaron en la pica en la plaza donde los revolucionarios habían dado el grito de libertad. Prudencio Rosas informó que:
“con la más grata satisfacción acompaño a usted la cabeza del traidor foragido unitario salvage Pedro Castelli, general en gefe titulado de los desnaturalizados sin patria, sin honor y leyes, etc., para que la coloque en medio de la plaza á la espectación pública…la colocación de la cabeza de ser en un palo bien alto, debiendo estar bien asegurada para que no se caiga y permanecer así mientras el superior gobierno disponga otra cosa” (SIC).(Adrián Pignatelli 2021. Infobae)
Lavalle que quiso aprovechar el abandono de Echagüe de la provincia de Santa Fe, debido al envalentonamiento de éste cruzando el Uruguay para marchar contra el "pardejón" Rivera, equivoca su plan estratégico. Su apoyo a los estancieros del sur, que se evidencia por los intercambios epistolares de los jefes de la revuelta y el militar, tenia por caso, ser un apoyo militar. Nunca llegó.
Francia en 1840 terminaría celebrando un tratado con la Confederación Argentina, levantando el bloqueo y dejando en "off side" a todos los actores que habían participado de las distintas conspiraciones (no olvidemos el antecedente de los Maza)
Lo cierto, es que la fe que impulsó toda acción contra Rosas, no tuvo identificación alguna con las comarcas del sur bonaerense. Los peones rurales y los indios le debían absoluta lealtad al padre de los gauchos. La fe que movió tales intereses, fue una fe errante. No tanto por su concepción ideológica, sino, por lo incapacidad de comprender el verdadero sostén del Restaurador y su gobierno. Ell elemento popular. Milicia y pueblo.
Ricardo Geraci
Imágenes: referencia al pie de las mismas.


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